martes, 20 de enero de 2009
Viaje por India, Agosto- Septiembre 2009 Dharamsala
El viaje empieza en Dharamsala, en el norte, entre cerros y bosques de cedro y rododendros, a una altura que permite liberarse del calor agobiante de Delhi.
El lugar es lindo, con algunos de los elementos típicos de cualquier ciudad india: Vacas, perros, cuervos y monos en las calles, montones de basura donde los mismos se alimentan, aguas de colores y contenidos sospechosos fluyendo por las acequias cerro abajo; algunos mendigos, madres que piden leche para sus hijos diminutos, músicos, muchos puestos callejeros donde se puede comprar casi de todo (siempre regateando), una maraña de tuc-tucs, motos y otros vehículos que de alguna manera se las arreglan para transitar hábil y fluidamente.
Pero nada de eso cansa ni molesta. Mcleod Ganj, el sector donde la mayoría de los turistas se quedan, atraídos por la presencia del Dalai Lama y su entorno, es más tranquilo que la mayoría de los pueblos indios. Se puede recorrer a pie, paseando y observando la vida colorida y diversa, aparentemente apacible y hasta alegre, de la mayoria tibetana, que igual que su lider e inspirados por él, han logrado escapar de la ocupación de su país e instalarse en este lugar.
Se ven muchos monjes con sus túnicas burdeo, también muchas personas, especialmente mujeres, con trajes y joyas tradicionales. Todos llevan un rosario y el mantra OM MANI PADME HUM se escucha siempre. Transmiten nobleza, sobriedad y una identidad clara y fuerte. No parecen desesperados aunque su experiencia personal y su situación como pueblo son dramáticas.
Están dispuestos a hablar y aclarar nuestras dudas, pero no se lamentan ni exageran. Saben que necesitan, con urgencia, de la ayuda y conciencia internacional, pero confían devotamente en su lider y se dejan guiar por él.
En el mercado local hay una oferta enorme (y bastante irresistible) de productos y servicios espirituales: Buenos cursos de Yoga, masajes, meditación, sanaciones y terapias de toda índole y junto con ellos, muchas iniciativas solidarias y de voluntariado comprometidas con la causa del Tibet. La bandera tibetana y las imagenes del Dalai Lama y el Karmapa, los principales líderes espirituales de los tibetanos, aquí se despliegan libremente, sin restricciones, convirtiendo a este lugar en un segundo hogar para los tibetanos, donde encuentran esperanza, sustento y motivación para su causa.
